Salud reproductiva en América Latina: una deuda vital para las mujeres

En el marco de la campaña “La Salud Reproductiva es vital”, liderada por CLACAI, las expertas se refirieron a la declaración pública de la CIDH, en la que reconoce que los Estados deben entender estos servicios como esenciales, pese a las consecuencias de la pandemia en la región. 

Lima, 23 de septiembre de 2020.-  Con el objetivo de promover  la garantía de los servicios esenciales de salud reproductiva y monitorear el impacto de la falta de acceso a estos servicios durante la pandemia en la región, el Consorcio Latioamericano contra el Aborto Inseguro (CLACAI) lanza la campaña “La salud reproductiva es vital”.

“Las brechas de acceso, que ya persistían en América Latina, se han profundizando frente a la pandemia, dejando atrás a las niñas, adolescentes y mujeres en situación de pobreza o a quienes han sido marginadas por algún otro motivo. Algunas de sus múltiples expresiones son: el aumento de la violencia doméstica; las dificultades para acceder a métodos anticonceptivos; la falta de atención adecuda a embarazadas, durante sus controles prenatales, el parto y puerperio, o el aborto”, explicó Susana Chávez, secretaria ejecutiva de CLACAI, consorcio que integra a más de 90 organizaciones a lo largo de América Latina. 

Recientemente, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) emitió un pronunciamiento en el que instó a los Estados a garantizar los servicios de salud  reproductiva en este contexto. “La Comisión reitera la naturaleza esencial y carácter imprescindible de estos servicios para la efectividad de los derechos de las mujeres y niñas a la vida, igualdad y no discriminación, integridad personal, salud, dignidad, acceso a la información, entre otros”, señala el órgano interamericano en su comunicación oficial. 

Al respecto, la académica de la Universidad de Palermo e investigadora de CLACAI Agustina Ramón Michel, señaló: “Recibimos este comunicado de manera positiva, pues levanta una preocupación en toda la región. En muchos sitios de América Latina los servicios de salud reproductiva han quedado relegados, en ocasiones producto de la desidia y la improvisación más que por las condiciones impuestas por la pandemia, dejando consecuencias imborrables de corto, mediano y largo plazo para muchas personas, incluidas niñas con embarazos forzados, mujeres que no accedieron a cuidados prenatales adecuados, adolescentes que no pueden acceder a anticonceptivos”. 

La abogada destacó el carácter esencial de estos servicios. “Coincidimos con la CIDH en su preocupación por la suspensión temporal de programas de atención prenatal y destacamos su énfasis en señalar que la salud reproductiva es esencial” y agregó: “Tal como ha señalado la CIDH en su comunicado y en la Resolución 01/20 (sobre pandemia y derechos humanos), los Estados deben adoptar garantizar entre otros servicios, la  anticoncepción de emergencia y la interrupción voluntaria del embarazo, cuando sea aplicable”.

Al respecto, distintos organismos han enfatizado sobre las implicancias que una postergación de estos servicios podría tener para las mujeres. Por ejemplo, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) señala que, en estos 6 meses de confinamiento intermitente, se estiman alrededor de 7 millones más de embarazos no planeados, y entre 13 millones y 51 millones de mujeres que utilizarían anticonceptivos modernos no podrán hacerlo. 

La planificación, implementación y presupuesto de las políticas públicas que garantizan el acceso a estos procedimientos resultan vitales para millones de mujeres, que han quedado más expuestas a la violencia de género, embarazos forzados, a la mortalidad materna y perinatal, al contagio de infecciones de transmisión sexual, entre otros. 

“Ante la actual emergencia y la respuesta limitada por parte de los Estados, surge la necesidad de posicionar, desde la sociedad civil organizada, una agenda de derechos reproductivos que tenga un enfoque de género y una mirada interseccional para la gestión de las políticas públicas orientadas a su garantía”, agregó Susana Chávez.

“Después de meses de encierro en donde las mujeres hemos dado nuestro máximo esfuerzo, necesitamos que el Estado deje de postergarnos. Nuestra salud reproductiva es esencial y con pequeños ajustes hoy, nuestro futuro puede ser mejor. Nuestras vidas están en juego, por ello resulta VITAL que los estados le den prioridad a que estos servicios, para que estén disponibles, sean accesibles y de calidad”, agregó la experta.