RESULTADOS OBTENIDOS EN

ECUADOR

Ana Vera te cuenta qué pasó con la Salud Reproductiva en Ecuador durante la pandemia.

El 16 de marzo de 2020, el gobierno de Ecuador declaró el estado de excepción por calamidad pública a nivel nacional. A partir de esta declaración, comenzaron a regir medidas como toque de queda y el inicio del confinamiento, se cancelaron eventos masivos, y actividades no esenciales.
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Ecuador

Durante los primeros meses de la pandemia, la atención en salud se volcó a contener el virus y el aumento de contagios, por lo que los centros de salud suspendieron las consultas ambulatorias y las cirugías consideradas como no urgentes. El sistema sanitario se enfocó en garantizar medidas de bioseguridad para la atención de pacientes, reorganizar los servicios de salud y proporcionar nuevos lineamientos de atención al personal sanitario.

A través de distintas comunicaciones, el gobierno ecuatoriano reconoció los servicios de salud reproductiva como esenciales y que su atención adecuada puede salvar vidas, pero sin efectos vinculantes. El Estado manifestó su voluntad política en comunicado conjunto a nivel internacional y distintas comunicaciones a nivel interno, pero éstas no abarcaron todas las prestaciones en la materia. Aún con estas declaraciones de intención, la pandemia afectó directamente el acceso a servicios de salud reproductiva, como la provisión de métodos anticonceptivos, atenciones prenatales, atenciones a complicaciones obstétricas y de interrupciones legales del embarazo en los primeros niveles de atención.

En concreto, el Ministerio de Salud Pública (MSP) registró un aumento de más de tres mil embarazos entre marzo y julio con respecto al año anterior, de los cuales 486 son embarazos adolescentes, y 190 embarazos en niñas entre los 10 a 14 años. Como agravante, las atenciones prenatales documentadas entre marzo y mayo de este año descendieron un 45,47% con respecto al 2019 y la mortalidad materna aumentó en un 33,64%. Esta tendencia a la baja en la atención, la saturación de los centros de salud y con la falta de lineamientos estatales, exponen a las personas gestantes a complicaciones obstétricas y muertes maternas.

Para obtener estos datos, Surkuna, organización a cargo del presente monitoreo en Ecuador, hizo una revisión de documentos emitidos por el gobierno ecuatoriano con motivo de la gestión de la crisis sanitaria, envió solicitudes de acceso a la información a organismos estatales sanitarios y, entre otras acciones, realizó entrevistas a organizaciones sociales, a trabajadores de entidades gubernamentales del área de la salud y al personal del sistema de salud público y privado.

Sin embargo, la recolección de información relevante sobre los servicios reproductivos en pandemia se vio obstaculizada por instituciones públicas, como el Ministerio de Salud. El retraso para facilitar la data y, en muchos casos, la ausencia de respuesta ante las solicitudes son solo algunas de las barreras presentes durante la investigación.

BUENAS PRÁCTICAS

  • El gobierno ecuatoriano adhirió a una declaración junto con otros 59 Estados junto a otros 59 países, la declaración internacional “Proteger la salud y los derechos sexuales y reproductivos y promover una respuesta que tenga en cuenta el género en la crisis del COVID19”. En este pronunciamiento, se pone de manifiesto la intención del gobierno de reconocer los derechos reproductivos como esenciales.
  • El Equipo Humanitario de País (EHP) creó el Plan de Respuesta Humanitaria COVID-19 Ecuador, donde se reconoce como servicios esenciales a los servicios de salud materno-infantil, y la provisión de anticoncepción, entre otros. Esto, en el marco de la gestión de solicitud de ayuda humanitaria al Sistema de Naciones Unidas para el manejo y control de la emergencia por parte del Estado ecuatoriano. Así, se priorizó esta atención y tuvo condiciones facilitadoras durante el tiempo monitoreado de la pandemia aunque no estuvo exenta de dificultades.
  • Una de las Mesas Técnicas del Comité de Operaciones de Emergencia Nacional (COE-N) emitió un documento donde señala que los métodos anticonceptivos deben estar disponibles y accesibles en la respuesta estatal a la pandemia de coronavirus, con el objetivo de evitar embarazos no planificados o deseados. Sin embargo, Surkuna, constató desabastecimiento en el stock de métodos anticonceptivos, a excepción de la T de cobre y preservativos masculinos. En este escenario, solo entre marzo y junio de 2020 hubo una reducción de casi un 36% en el consumo de estos mecanismos, en comparación con el mismo período del año anterior. Esto, a partir de la estadística total de los medicamentos y dispositivos médicos anticonceptivos entregados por el Ministerio de Salud Pública (MSP).
  • La difusión de comunicaciones sobre prevención de COVID-19 a través de radios comunitarias a nivel nacional y dirigidas a las poblaciones del área rural donde se incluyeron algunos temas referidos de salud reproductiva. Esta iniciativa fue desarrollada y coordinada por la Dirección de Promoción de Salud junto al Comité de Operaciones de Emergencia Nacional (COE-N) y diferentes organizaciones de Pueblos y Nacionalidades del Ecuador.
  • El rol de la sociedad civil fue de gran ayuda durante la pandemia en Ecuador, para intentar paliar la falta de garantización de acceso a servicios de salud reproductiva. La organización de la sociedad civil Las Comadres – Red de Acompañamiento en Aborto Seguro, por ejemplo, continuó con su labor pese a la emergencia sanitaria y registró duplicación del número de llamadas recibidas en su línea de atención entre febrero y marzo de 2020.

OBSTÁCULOS

  • El acceso a la interrupción legal del embarazo fue impactado por la crisis sanitaria. La reprogramación de citas dictaminada por entidades estatales, sumado a la saturación de de centros de salud y falta de políticas públicas en salud reproductiva, tuvo como consecuencia que las atenciones por complicaciones del embarazo relacionadas con el aborto disminuyeron en un 54.19% entre marzo y julio. Asimismo, el aborto terapéutico descendió un 68,79% durante el mismo período; pasando de 407 atenciones en 2019, a 127 en 2020.
  • A nivel nacional no se elaboraron campañas ni acciones comunicacionales de amplia difusión dirigidas a informar sobre la reorganización de la atención en los servicios de salud, en particular de salud reproductiva y los subsecuentes cambios producto de la pandemia. Esto dificultó a las mujeres y las personas gestantes informarse acerca de dónde acudir o qué hacer para acceder a dichos servicios.

HISTORIAS DE IMPACTO

Sandra, una joven de Venezuela migró hacia una de las provincias fronterizas en la región amazónica del Ecuador. En Lago Agrio, provincia de Sucumbíos, enfrentó serios obstáculos para acceder a la atención médica en el contexto de una emergencia obstétrica.

Sandra, quien cursaba el primer trimestre de embarazo, llegó hasta un centro de salud en Lago Agrio para tratarse por una hemorragia. Según relata, las autoridades sanitarias le dijeron que no pertenecía a ese subcentro, por lo que no le prestarían el servicio, aún cuando un doctor ya la había atendido en ese centro con anterioridad.

Al volver a su casa, los dolores se intensificaron hasta que su embarazo fue interrumpido de manera espontánea. “Tuve un aborto porque no me atendieron. Luego fui al hospital para que me hicieran la limpieza y me gritaron. Creo que nos tratan mal por nuestra nacionalidad; una se siente discriminada”, recordó la joven. (Mujer entre los 25 a 30 años, venezolana, de etnia mestiza, en centro de salud del MSP durante abril. Entrevista realizada por la organización Lunita Lunera).

ORGANIZACIONES INVOLUCRADAS: